Aquí hablaremos de orientación laboral, formación, redes sociales............HAZ TU APORTACIÓN !!

Mostrando entradas con la etiqueta RRHH. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RRHH. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de mayo de 2011

¿El trabajo te estresa?

¿Sientes que, desde hace algún tiempo, te cuesta más levantarte para ir a trabajar? ¿sientes taquicardía cuanto más te acercas a tu lugar de trabajo? ¿se te cierra el estómago? ¿te gustaría dejarlo todo?

Este sentimiento que podría recordarnos a los principios de una depresión es muy común y todos, o casi todos, lo hemos padecido. Y es que: estamos estresad@s.

Ya tienes la explicación a ese murmullo que tenías en tu barriguita, a ese hormigueo en el pecho, a ese "ya no puedo más".

Y es que, la situación económica que estamos viviendo, no ayuda a estar mejor en el trabajo. Los que están en desempleo, porque no tienen trabajo y los que lo tienen, porque tienen miedo a perderlo y lo hacen todo, o casi todo, por conservarlo. Acaso no te has sentido pisoteado/a por tu jefe o tu superior sólo por miedo a que no te despidan?

Aunque esta situación se incremente con la crisis, el "estrés" ha existido desde siempre, por unos estímulos o por otros, pero siempre ha estado ahí.

Según un estudio de la Comisión Europea, a través de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo (1999), el 28% de los trabajadores europeos padece estrés y l 20% burnout, siendo los sectores más afectados los trabajos manuales especializados, el transporte, la restauración y la metalurgia.

Síntomas

La reacción más frecuente cuando nos encontramos sometidos a una reacción de estrés es la ansiedad.

Los síntomas de la ansiedad son:

* A nivel cognitivo-subjetivo:
  • preocupación
  • temor
  • inseguridad
  • dificultad para decidir
  • miedo
  • pensamientos negativos sobre uno mismo
  • pensamientos negativos sobre nuestra actuación ante los otros
  • temor a la pérdida de control
  • dificultades para pensar, estudiar o concentrarse, etc.
* A nivel fisiológico:
  • sudoración
  • tensión muscular
  • palpitaciones
  • taquicardia
  • temblor
  • molestias en el estómago
  • dificultades respiratorias
  • sequedad de boca
  • dificultades para tragar
  • dolores de cabeza
  • mareo
* A nivel motor u observable:
  • evitación de situaciones temidas
  • fumar, comer o beber en exceso
  • intranquilidad motora
  • ir de un lado para otro sin una finalidad concreta
  • tartamudear
  • llorar
  • quedarse paralizado, etc

Consecuencias del estrés

En primer lugar, se modifican los hábitos saludables reduciéndose, como ejercicio físico, guardar una dieta, dormir suficiente, etc.

En segundo lugar, el estrés produce una activación fisiológica que puede ocasionar disfunciones psicofisiológicas o psicosomáticas, si se mantiene en el tiempo: dolores de cabeza tensionales, problemas cardiovasculares, problemas digestivos, problemas sexuales, etc.

Una tercera consecuencia es que, el individuo, desarrolla una serie de sesgos o errores cognitivos en la interpretación de su activación fisiológica, o de su conducta, adquiriendo una serie de temores irracionales, fobias, etc.

Además, el estrés puede causar perturbaciones sobre los procesos cognitivos superiores (atención, percepción, memoria, toma de decisiones, juicios, etc:) y un deterioro del rendimiento en contextos académicos o laborales.

Estrés laboral

Ahora, para concretar, ¿qué es lo que nos estresa en el trabajo?. A continuación se recogen una serie de factores extraídos de un informe sobre el estrés laboral de la Comisión Europea (2000):
  • Exceso y falta de trabajo
  • Tiempo inadecuado para completar el trabajo de modo satisfactorio para nosotros y para los demás.
  • Ausencia de una descripción clara del trabajo, o de la cadena de mando.
  • Falta de reconocimiento o recompensa por un buen rendimiento laboral.
  • No tener oportunidad de exponer las quejas.
  • Responsabilidades múltiples, pero poca autoridad o capacidad para tomar decisiones.
  • Superiores, colegas o subordinados que no cooperan ni nos apoyan.
  • Falta de control o de satisfacción del trabajador por el producto terminado fruto de su trabajo.
  • Inseguridad en el empleo, poca estabilidad de la posición.
  • Verse expuesto a prejuicios en función de la edad, el sexo, la raza, el origen étnico o la religión.
  • Exposición a la violencia, a amenazas o intimidaciones.
  • Condiciones de trabajo físico desagradables o peligrosas.
  • No tener oportunidad de servirse eficazmente del talento o las capacidades personales.
  • Posibilidad de que un pequeño error o una inatención momentáneos tengan consecuencias serias o incluso desastrosas.
  • Cualquier combinación de los factores anteriores.
¿Cómo afecta el estrés a la organización?

No son sólo los trabajadores, a título individual, quien tienen que hacer frente a las consecuencias del estrés. También la propia organización se resiente ante esta problemática. Cómo?, pues se presentan las siguientes consecuencias negativas:

  • Absentismo: aumento de las ausencias del trabajador (no justificadas o por enfermedad).
  • Presentismo: incremento del tiempo en que el trabajador no trabaj pese a estar en la empresa, por miedo a que lo despidan (lo que a su vez genera más cansancio y más estrés).
  • Disminución de la productividad: el rendimiento del trabajador es menor y de menos calidad.
  • Aumento de los conflictos y litigios: problemas internos en la organización y con los usuarios o clientes.
  • Mayor siniestralidad laboral.
  • Aumento de la violencia física y psicológica.
  • Conductas de sabotaje y boicot por parte de los trabajadores.

Entonces, ante este panorama y el miedo a no encontrar otro empleo, ¿qué podemos hacer en nuestro trabajo para estar mejor y rendir?

martes, 16 de noviembre de 2010

La Motivación en la Empresa ¿necesidad o moda?



Continuamente hablamos de la motivación necesaria de los desempleados en su “trabajo” como buscadores de oportunidades….Recordemos en el post “Motivación y Empleabilidad”, que la motivación, en los procesos de búsqueda de empleo, cumple básicamente dos funciones:


- Sirve para impulsar una actividad, para iniciarla. Para ponerse en marcha

- Sirve también para evaluar nuestras acciones después de realizadas: es un
marco de referencia sobre el que evaluamos.


¿Significa entonces que, una vez que conseguimos trabajo, no es necesario estar motivados? Es el hecho de tener trabajo la meta final? Quizá, en estos tiempos de crisis, para muchas personas sea suficiente, pero todos hemos vivido alguna vez esa inquietud que nos decía “quiero algo más”.

Hasta hace un tiempo, la motivación en el trabajo consistía en un aumento de sueldo y, a los trabajadores, se les compraba su felicidad y su compromiso mediante una subida salarial, pero esto ya no es suficiente, o no al menos lo único.

En primer lugar, ¿qué entendemos por motivación?. Diversas son las definiciones que encontramos acerca del tema. Desde su significado etimológico, “Movere” (Steers et al. 2004) que significa mover, pues motivar significa “mover” voluntades… hasta el significado propio de la “motivación laboral” como “aquella energía interna que activa la conducta e impulsa a las personas a trabajar con el fin de alcanzar una meta o resultado pretendido, e implica un compromiso con su trabajo, con la organización en la que lo desarrolla y con los objetivos de la misma” (Morales et al. 2002).

Así, encontramos en la motivación una herramienta útil para conseguir un mayor rendimiento por parte del personal. Pero para ello, un buen líder, aquel que sabe ganarse el respeto y la aceptación de la gente por medio de una actitud positiva, debe saber personalizar su aplicación. Esto es, partiendo de que las empresas, organizaciones, instituciones…están formadas por personas, y cada uno tenemos nuestras necesidades, objetivos, capacidades……….no se puede aplicar una misma regla para todo el mundo.

Por tanto, el líder ha de conocer bien a sus empleados, encontrar en cada uno de ellos los rasgos que se deban desarrollar más, conocer qué metas personales pueden ser correlacionadas con las metas de la empresa………para que de esta manera, el trabajador sienta una mayor implicación en la empresa, que redundará en su rendimiento y en la satisfacción de sus necesidades.

Como ejemplo de herramientas de motivación, este pasado 15 de Noviembre aparecía en el suplemento de Infoempleo (Periódico La Verdad), un artículo llamado “¿Cómo motivan las empresas a sus empleados?”, donde se apuntaban herramientas de motivación utilizadas por grandes e importantes compañías.

En Mars España, Aranzazu Salguero Cruz, directora de RRHH de la empresa, comenta “Hacemos encuestas de clima laboral, de satisfacción o programas de sugerencias. Identificamos la motivación de nuestros empleados para desarrollar programas dirigidos a trabajar las áreas de mejora….”

Enrique Jurado, socio y director de D’Arte, empresa especializada en “coaching” empresarial, asegura que lo más importante para mejorar la motivación es el “sentido común”, hacer que a los empleados se les reconozca por lo que hacen, haciéndolos sentir valiosos.(Ver artículo completo).

Por último decir que, en tiempos de crisis, y ante la inseguridad de los trabajadores por la permanencia en sus puestos de trabajo, la empresa ha de ser proactiva y establecer una buena comunicación que proporcione seguridad a la plantilla. Lo mejor que se puede hacer en estos casos es, “identificar el grado de angustia que genera la crisis y empezar a desmitificarla, apoyando a todo el personal, siendo transparentes, fijando la posición de la empresa y dando respuesta claras para evitar rumores” (“Motivación y Desmotivación en la Empresa, ¿qué hacer?”, Senior Manager, 20 de Agosto de 2010).